Amazon Murcia: cuando la huelga rompe la normalidad del algoritmo

Escrito por Resist.es — febrero 10, 2026
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La victoria obrera en plena temporada de consumo demuestra que la precariedad no es un destino inevitable

Durante noviembre y diciembre de 2025, en las fechas más rentables del comercio electrónico (black friday y cyber monday), la maquinaria logística de Amazon se topó con un obstáculo que no figuraba en sus previsiones: una plantilla organizada. En el centro logístico de Murcia, las trabajadoras y los trabajadores convocaron tres días de huelga que se extendieron después del 16 al 23 de diciembre, tras constatar que la empresa había decidido no escuchar.

No se trataba de demandas extravagantes. Hablaban de salarios, de cobrar los domingos, de errores reiterados en las nóminas, de conciliación, de descanso. Lo básico en un sector que exprime tiempos, cuerpos y turnos con la precisión de un cronómetro industrial. Cuando el diálogo se bloquea, la huelga deja de ser una opción y pasa a ser una obligación, explicaba el comité de huelga de CGT.

El seguimiento alcanzó el 80%, una cifra que desmonta uno de los grandes mitos del capitalismo logístico: que la rotación y el miedo impiden cualquier forma de acción colectiva. Hubo piquetes, concentraciones, visibilización pública. Y hubo resultado. Amazon firmó un acuerdo que mejora de forma sustancial el convenio colectivo, con avances económicos y sociales que no nacen de la generosidad empresarial, sino de la presión organizada.

LA HUELGA COMO HERRAMIENTA FRENTE AL MODELO LOGÍSTICO

El acuerdo recoge incrementos salariales del 14% en 2026 y del 4% en 2027 y 2028, una mejora progresiva del poder adquisitivo en un contexto de inflación acumulada. Se incorpora un plus de domingo de 40 euros brutos, reconociendo un trabajo que hasta ahora se daba por hecho. Se suman un día más de asuntos propios y un día adicional de vacaciones, ampliando derechos de conciliación en un sector que vive de la disponibilidad total.

También se mejora la Incapacidad Temporal, complementando hasta el 100% de la base reguladora entre el día 10 y el 120, se eleva el plus de nocturnidad del 15% al 20% en 2026 y al 25% en 2027, y se integra el plus de transporte en el salario base, reforzando cotización y estabilidad.

Nada de esto es menor. Cada cláusula conquistada contradice el relato de inevitabilidad que sostiene el modelo Amazon, basado en la fragmentación, el miedo y la idea de que siempre hay alguien dispuesto a aceptar menos. La huelga demuestra lo contrario: cuando la producción se detiene, el algoritmo obedece.

MÁS ALLÁ DE MURCIA: UNA LECCIÓN PARA EL MOVIMIENTO OBRERO

Esta victoria no es un episodio aislado. En Polonia, la plantilla de Amazon también ha recurrido a la huelga para denunciar salarios bajos, ritmos inasumibles y precariedad estructural. El patrón se repite en distintos países con una constante: multinacionales con beneficios récord que solo ceden cuando el conflicto amenaza el flujo de mercancías.

La lucha en Amazon Murcia recuerda algo que el discurso neoliberal intenta borrar: los derechos no se conceden, se arrancan. En un sector presentado como intocable, la organización sindical ha demostrado que incluso el corazón del comercio global depende del trabajo humano.

El acuerdo firmado no cierra el conflicto social que representa Amazon, pero deja una marca. Allí donde la empresa veía piezas intercambiables, la plantilla ha demostrado fuerza colectiva, y el precedente queda escrito en cifras, fechas y derechos concretos.

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