España arde mientras la política llega tarde: desde Resist.es exigimos prevención ya

Written by Resist.es — 9 de abril de 2026
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No es el clima, es la desidia: sin gestión forestal, el fuego es política pública por omisión

El 8 de abril de 2026, desde Resist.es hemos lanzado una petición urgente dirigida a la ministra Sara Aagesen Muñoz. No lo hacemos por inercia ni por oportunismo. Lo hacemos porque España arde cada verano y quienes deberían prevenirlo siguen reaccionando cuando ya es demasiado tarde.

No estamos ante una fatalidad natural. Estamos ante un fracaso político estructural. Y ese fracaso tiene responsables, cifras y consecuencias que ya no se pueden maquillar con discursos institucionales.

En 2025, el Estado español no vivió un mal año de incendios. Vivió un aviso. Los grandes incendios se triplicaron. Se quemó casi cuatro veces más superficie de lo habitual. Y el dato más brutal, el que desmonta cualquier excusa: el 77 % de los montes no tiene plan de gestión.

Es decir, la mayoría del territorio está abandonado. Convertido en combustible.

No es que el fuego sea inevitable. Es que lo estamos alimentando.

UN MODELO QUE APAGA FUEGOS PERO ALIMENTA EL PROBLEMA

Durante años, las políticas públicas han girado en torno a la extinción. Helicópteros, brigadas de emergencia, despliegues estivales. Todo centrado en el momento en que el incendio ya es imparable. Pero apagar incendios no es prevenirlos. Es asumir que van a ocurrir.

Y ocurren. Cada vez más grandes, más rápidos y más devastadores.

La razón es conocida. Montes sin gestionar, acumulación masiva de combustible vegetal, abandono rural y fragmentación administrativa. Un cóctel perfecto para que cualquier chispa se convierta en una catástrofe.

Mientras tanto, las y los trabajadores forestales siguen atrapados en un modelo precario. Contratos temporales. Refuerzos solo en verano. Plantillas que aparecen cuando el monte ya está en llamas y desaparecen cuando se apaga el último foco visible.

Ese modelo no protege los bosques. Los condena.

Por eso exigimos algo tan básico como urgente: gestión forestal todo el año, financiación estable y empleo público digno. No se puede seguir tratando la prevención como un gasto opcional cuando el coste de no hacerlo es devastador.

También exigimos la aprobación inmediata del Real Decreto de criterios comunes para la prevención, vigilancia y extinción de incendios forestales. Porque lo que hoy existe es un mosaico caótico donde cada comunidad autónoma actúa por su cuenta.

Y el fuego no entiende de competencias.

EL ABANDONO RURAL COMO POLÍTICA DE ESTADO

Hay una verdad incómoda que se evita sistemáticamente: el abandono del medio rural es una política estructural que favorece los incendios.

Donde antes había actividad agrícola y forestal, hoy hay monte descontrolado. Donde antes había comunidad, hoy hay despoblación. El territorio vacío se convierte en territorio inflamable.

Por eso nuestra petición no se limita a lo forestal. Exigimos políticas de revitalización del mundo rural. No como una consigna estética, sino como una herramienta real de prevención. Sin gente en el territorio, no hay gestión posible.

Además, denunciamos un dato que debería provocar un escándalo político inmediato: solo cinco comunidades autónomas cuentan con planes de prevención en zonas de alto riesgo. Cinco.

El resto improvisa. O directamente no hace nada.

Esto no es un fallo técnico. Es una decisión política.

Frente a esto, planteamos una medida de fondo: un Pacto de Estado por el Clima y la Naturaleza. Un acuerdo que no dependa de ciclos electorales, que anteponga la preservación a la especulación y que coordine a todas las administraciones.

Porque lo que está en juego no son solo hectáreas. Son ecosistemas enteros, biodiversidad, suelos que tardarán décadas en recuperarse y vidas humanas cada vez más expuestas.

Cada verano sin cambios no es un verano más. Es un paso más hacia la normalización del desastre.

En este contexto, pedir firmas no es un gesto simbólico. Es una herramienta de presión. Ya somos más de 475 personas las que hemos firmado desde el mismo día 8 de abril de 2026, y seguimos creciendo. Pero no es suficiente.

Necesitamos que esta exigencia se escuche. Que llegue a las instituciones. Que incomode.

Por eso te pedimos que firmes. Que compartas. Que te organices.

Porque firmar es importante, pero no basta. Lo que está en juego no puede esperar a que vuelva a arder para volver a hablar de ello.

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