La ciencia advierte que superar los 2°C puede empujar al planeta hacia un calentamiento irreversible de hasta 5°C y el capitalismo fósil sigue acelerando
El planeta no está “cambiando”. Está siendo forzado. Y la comunidad científica vuelve a decirlo con una claridad que ya no admite ambigüedades: la Tierra puede estar peligrosamente cerca de activar puntos de no retorno que la empujen hacia un escenario de “Hothouse Earth”, una Tierra abrasada con temperaturas estables alrededor de 5°C por encima de los niveles preindustriales.
El aviso llega en un nuevo estudio publicado el 11 de febrero en la revista One Earth. El equipo liderado por Nico Wunderling, del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y la Universidad Goethe de Frankfurt, sostiene que las incertidumbres en los modelos climáticos no nos protegen. Al contrario, pueden estar ocultando lo peor.
En 2024, la temperatura global superó temporalmente el umbral de 1,5°C sobre niveles preindustriales, el límite simbólico del Acuerdo de París. No fue un accidente estadístico. Fue una advertencia. Y en 2025, las emisiones globales de carbono crecieron un 1,1% respecto a 2024. En Estados Unidos, aumentaron un 2,4%. La economía fósil no se está retirando. Está resistiendo.
La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera es probablemente la más alta en al menos 2 millones de años, y las temperaturas medias globales podrían no haber sido tan elevadas en 125.000 años. No es una metáfora. Es geología comparada.
LOS PUNTOS DE INFLEXIÓN: CUANDO EL SISTEMA SE DESBORDA
Los modelos climáticos no son bolas de cristal. Son simulaciones complejas de sistemas interconectados: océanos, hielo, bosques, suelos. Y contienen incertidumbres. Pero esa incertidumbre no significa que el riesgo sea menor. Significa que puede ser mayor.
El estudio identifica 16 componentes del sistema terrestre susceptibles de cruzar puntos críticos. De ellos, 10 podrían acelerar el calentamiento global si colapsan. Entre los más preocupantes están:
- El colapso de la capa de hielo de Groenlandia
- El colapso de la capa de hielo de la Antártida Occidental
- El debilitamiento o colapso de la circulación atlántica conocida como Atlantic Meridional Overturning Circulation (AMOC)
- El deshielo abrupto del permafrost boreal
- La muerte regresiva de la Amazonía
No son eventos aislados. Son piezas de un dominó climático. Si el hielo se derrite, la Tierra refleja menos radiación solar y absorbe más calor. Si la AMOC se debilita, cambian las precipitaciones tropicales. Si la Amazonía pierde su capacidad como sumidero de carbono, libera más CO₂ del que absorbe.
El problema no es solo el punto de inflexión individual, sino la interacción entre ellos. El calentamiento activa retroalimentaciones que se autoamplifican. Cada décima de grado aumenta la probabilidad de activar estos mecanismos.
Según Wunderling, superar los 2°C situaría al planeta en una “zona de alto riesgo”. Y las proyecciones actuales apuntan a un calentamiento de aproximadamente 2,8°C para 2100 si se mantienen las políticas vigentes. No es un escenario extremo. Es la trayectoria actual.
Un estudio de modelización de 2024 mostró que existía un alto riesgo de activar al menos uno de cuatro grandes puntos críticos (Groenlandia, Antártida Occidental, AMOC y Amazonía) si las temperaturas no regresan por debajo de 1,5°C. Y la propia comunidad científica reconoce que volver atrás tras superar ese umbral es altamente improbable.
EL MITO DE LA INCERTIDUMBRE COMO EXCUSA POLÍTICA
El discurso dominante ha utilizado durante años la incertidumbre científica como argumento para retrasar la acción. Pero el nuevo estudio plantea lo contrario: la incertidumbre aumenta la urgencia.
La investigadora Swinda Falkena, de la Universidad de Utrecht, advierte que el ritmo del calentamiento en 2023, 2024 y 2025 ha superado lo esperado por algunos modelos. La organización Berkeley Earth ha sugerido que podría ser necesario revisar los análisis sobre la velocidad del calentamiento global.
“Ahora el calentamiento parece haberse acelerado”, afirma Falkena. Lo que en lenguaje político se traduce como una constatación incómoda: vamos más rápido hacia el abismo de lo que pensábamos.
Mientras tanto, los gobiernos hablan de transición energética y las grandes corporaciones anuncian compromisos de neutralidad climática para 2050, fechas que suenan lejanas pero que son irrelevantes si se cruzan puntos de no retorno en la próxima década. El capitalismo fósil no necesita negar el cambio climático. Le basta con administrarlo.
La lógica de crecimiento infinito en un planeta finito no es un error técnico. Es una contradicción estructural. Las emisiones siguen aumentando porque el sistema económico sigue exigiendo más extracción, más consumo y más beneficio a corto plazo. Las y los científicos piden reducción inmediata y rápida hacia cero emisiones netas. Las y los ejecutivos piden paciencia.
Evitar una trayectoria de Tierra invernadero es difícil. Intentar revertirla cuando ya esté en marcha puede ser imposible. Esa es la advertencia central del estudio.
La ciencia no habla en términos morales. No acusa. No dramatiza. Simplemente describe umbrales físicos. Pero lo que está en juego es una decisión política: seguir confiando en un modelo económico que nos lleva hacia un calentamiento de 5°C o asumir que la estabilidad climática no es compatible con la acumulación ilimitada.
Cada décima de grado importa. Cada año cuenta. Y cada retraso tiene consecuencias irreversibles.
La Tierra no negocia con los mercados.