La propuesta se proyecta en Europa como una forma de desobediencia frente al negocio del odio
Lo que empezó como una iniciativa impulsada desde Resist.es ha cruzado fronteras. El medio suizo ZE!TPUNKT publica Ãntegramente el manifiesto por la bondad radical y sitúa su planteamiento en el centro de una discusión que ya no pertenece solo a España. Es otra cosa. Es una grieta que se abre.
El manifiesto, que lanzamos el 1 de abril junto a Spanish Revolution, parte de una idea incómoda pero difÃcil de esquivar: el odio no es un accidente. Es una herramienta. Y alguien la está utilizando.
Desde Resist.es lo planteamos sin rodeos. Vivimos en un sistema que necesita generar miedo, amplificarlo y distribuirlo para sostener determinadas estructuras de poder. No es casual. No es espontáneo. Es funcional.
La lectura que hace ZE!TPUNKT recoge esa tesis sin diluirla. Habla de la bondad radical como una forma de desobediencia civil. No como un gesto simbólico, sino como una práctica concreta que interrumpe dinámicas de polarización. Algo tan sencillo —y tan difÃcil— como decidir no alimentar el circuito.
Hasta hoy, más de 2.800 personas han firmado el manifiesto. No es una cifra definitiva, ni pretende serlo. Es un punto de partida. Un indicador de que hay una sensibilidad que empieza a organizarse.
Aquà puedes firmar el manifiesto: https://resist.es/peticiones/manifiesto-por-la-bondad-radical/
Un sistema que necesita odio para funcionar
El núcleo del manifiesto es claro. El odio no surge de forma aislada. Se produce. Se empaqueta. Se distribuye. Y se monetiza.
Las plataformas digitales, los entornos mediáticos y ciertos discursos polÃticos operan dentro de esa lógica. No es necesario que haya una conspiración explÃcita. Basta con que el sistema premie lo que genera más reacción. Y lo que más reacción genera, casi siempre, es el miedo o la confrontación.
El odio funciona como un modelo de negocio. Cada contenido que simplifica, cada relato que enfrenta, cada mensaje que deshumaniza forma parte de una cadena de valor. Genera clics. Genera tráfico. Genera rentabilidad.
Esto implica algo que no siempre gusta reconocer. Que las personas no somos solo vÃctimas de ese sistema. También participamos en él. Cada vez que compartimos sin verificar. Cada vez que reaccionamos desde la rabia. Cada vez que compramos una narrativa simplificada.
Pero esa misma lógica abre una posibilidad. Si el sistema necesita nuestra participación, también puede ser interrumpido. No completamente, no de golpe. Pero sà en cada punto de contacto.
Interrumpir el flujo: la propuesta de Resist.es
Aquà es donde la idea de bondad radical adquiere sentido. No como una postura moral individual. Como una práctica polÃtica consciente.
La bondad radical es una forma de sabotaje. No busca evitar el conflicto. Busca cambiar sus reglas. Negarse a aceptar marcos que reducen la realidad a bloques enfrentados. Rechazar narrativas que convierten a otras personas en amenazas.
Desde Resist.es insistimos en algo concreto. No se trata de ser neutrales. Se trata de ser precisos. Denunciar injusticias sin reproducir la lógica del odio. Nombrar abusos sin caer en la deshumanización.
Esto exige herramientas. Comprender cómo operan los algoritmos. Detectar patrones de desinformación. Reconocer cuándo un mensaje apela al miedo para simplificar la realidad. Es una cuestión de alfabetización mediática, pero también de responsabilidad colectiva.
El manifiesto plantea también la necesidad de construir alternativas. Redes de información verificadas. Espacios de conversación donde la lógica no sea la confrontación constante. Comunidades que prioricen el cuidado y la reflexión frente a la reacción automática.
No es una invitación a la pasividad. Es una llamada a intervenir de otra manera. A ocupar el espacio de forma consciente.
La publicación en ZE!TPUNKT no cambia el contenido del manifiesto. Pero sà amplifica su alcance. Lo coloca en otro contexto. Lo expone a otras miradas. Y confirma algo que ya intuÃamos: que el problema no es local, y que la respuesta tampoco puede serlo.
Porque en un ecosistema diseñado para convertir el miedo en beneficio, decidir no odiar deja de ser una opción personal. Es una forma de resistencia.
https://resist.es/peticiones/manifiesto-por-la-bondad-radical/