Menos hielo, mĆ”s minerĆa y un modelo económico que convierte el agua en mercancĆa
El deterioro de los glaciares en AmĆ©rica del Sur ya no es una advertencia cientĆfica: es una realidad medible, visible y profundamente polĆtica. Expertas y expertos de paĆses como Argentina, Bolivia, PerĆŗ, Ecuador y Colombia coinciden en un diagnóstico inquietante: los gigantes de hielo que sostienen la vida de millones de personas estĆ”n retrocediendo a un ritmo acelerado. El cambio climĆ”tico y las actividades extractivas, especialmente la minerĆa, estĆ”n convergiendo como fuerzas destructivas sobre ecosistemas que son esenciales para la regulación del agua.
Los datos recopilados por iniciativas como MapBiomas sobre cobertura y uso del suelo permiten visualizar una tendencia sostenida: la pérdida glaciar es constante en todo el arco andino. Este retroceso no es solo un fenómeno ambiental, sino un indicador de un modelo económico que prioriza la extracción de recursos frente a la sostenibilidad de la vida.
En Argentina, el Gobierno de Javier Milei impulsó el 8 de abril una modificación de la Ley de Glaciares para facilitar inversiones mineras en zonas periglaciares. La medida, respaldada por provincias como Catamarca, San Juan, Salta y Mendoza, se articula con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), diseñado para atraer capitales en sectores estratégicos como el litio y el cobre. Este giro normativo pone en riesgo Ôreas clave para la generación de agua en regiones Ôridas.
SegĆŗn el investigador SebastiĆ”n Crespo, los glaciares aportan en algunos casos mĆ”s del 50 % del caudal estival en cuencas con escasez estructural. Su desaparición no es solo una cuestión ecológica, sino un problema de supervivencia para comunidades enteras. A esto se suma la previsión de una caĆda del 30 % en las precipitaciones andinas, lo que agrava la dependencia de estas reservas naturales.
El cientĆfico Juan Rivera advierte que esta pĆ©rdida no es abstracta: ānos estamos comiendo las reservasā. En un horizonte de 50 aƱos, la realidad hĆdrica de la región podrĆa transformarse de forma irreversible, con consecuencias sociales, económicas y ambientales de gran escala.
Bolivia ofrece un ejemplo especialmente crĆtico. La FAO alertó en marzo de 2025 que los glaciares del paĆs podrĆan desaparecer en un plazo de 20 aƱos si se mantiene la tendencia actual. Datos de MapBiomas indican una reducción del 32 % en los Ćŗltimos 30 aƱos. Este retroceso no solo compromete el abastecimiento de agua, sino que altera el equilibrio de ecosistemas completos.
La situación es aĆŗn mĆ”s alarmante al observar regiones especĆficas: la cordillera Sur ha perdido un 53 % de su superficie glaciar, mientras que otras zonas como Apolobamba o Tres Cruces presentan reducciones del 39 % y 35 %, respectivamente. Estos datos reflejan una erosión sistemĆ”tica de los recursos hĆdricos.
La minerĆa aƱade una capa adicional de presión. En Bolivia, actividades extractivas llevan mĆ”s de 30 aƱos operando en zonas cercanas a glaciares, generando contaminación y alterando el equilibrio tĆ©rmico del hielo. El polvo y los residuos reducen el albedo, acelerando el derretimiento. A pesar de ello, el paĆs carece de un marco legal especĆfico para proteger estos ecosistemas.
En PerĆŗ, la pĆ©rdida glaciar alcanza niveles dramĆ”ticos. Desde 1962, el paĆs ha perdido el 56 % de su cobertura glaciar. Solo entre 1995 y 2024, desaparecieron 62 000 hectĆ”reas, lo que equivale a un 40 % de la superficie. La dĆ©cada 2014-2024 fue la mĆ”s crĆtica, coincidiendo con un aumento sostenido de temperaturas.
Este retroceso ya tiene consecuencias tangibles: algunas cordilleras han perdido el 100 % de sus glaciares, alterando el rĆ©gimen hĆdrico de cuencas enteras. En regiones donde el agua glaciar es la principal fuente durante la estación seca, su desaparición amenaza tanto a la población como a la biodiversidad.
Ecuador y Colombia siguen la misma tendencia. Entre 1985 y 2024, Ecuador perdió el 48,1 % de su superficie glaciar, mientras que Colombia registró una reducción del 53,3 % entre 1985 y 2023. En este Ćŗltimo paĆs, la minerĆa ilegal creció un 245,6 % en el mismo periodo, evidenciando la relación entre degradación ambiental y expansión extractiva.
El caso del Nevado Santa Isabel es paradigmƔtico: ha perdido el 96 % de su cobertura glaciar y estƔ al borde de desaparecer. En contraste, el glaciar de la Sierra Nevada del Cocuy mantiene una pƩrdida anual del 4,8 % desde 2017, lo que indica que incluso los sistemas mƔs estables estƔn en riesgo.
Este escenario no es fruto del azar. Es el resultado de decisiones polĆticas, de marcos regulatorios diseƱados para favorecer la inversión por encima de la protección ambiental y de un modelo económico que convierte los bienes comunes en mercancĆas. Los glaciares, lejos de ser considerados reservas estratĆ©gicas de agua, son tratados como obstĆ”culos para la expansión minera.
El deshielo no es solo una consecuencia del calentamiento global, es tambiƩn la huella de un sistema que prioriza el beneficio inmediato sobre la vida futura.