El continente que más rápido se calienta ya supera los 2,5ºC y encadena récords que dibujan un escenario cada vez más inhabitable
Europa ya no es un termómetro del planeta. Es un aviso. Un territorio donde el calentamiento global se acelera más que en ningún otro lugar. Los datos no dejan margen para la duda. El 95% del continente registró en 2025 temperaturas por encima de la media, según el informe elaborado por el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio y la Organización Meteorológica Mundial, disponible en el Estado del clima en Europa 2025.
No es un fenómeno aislado. Reino Unido, Noruega e Islandia vivieron su año más cálido. Irlanda, Suecia y Finlandia el segundo. No hay excepción. No hay refugio. Todo el continente se mueve en una misma dirección: más calor, más extremos, menos margen.
La velocidad es lo que debería preocupar. El planeta se ha calentado unos 0,27ºC por década en los últimos 30 años. Europa, el doble. 0,56ºC por década desde mediados de los años 90. Y eso tiene consecuencias acumulativas. La temperatura media ya se sitúa en 2,5ºC por encima de los niveles preindustriales. En el Ártico europeo, el dato sube a 3,2ºC.
No es una desviación puntual. Es una trayectoria.
CALOR EXTREMO, INCENDIOS Y OCÉANOS AL LÍMITE
El verano de 2025 dejó cifras difíciles de asimilar. Fenoscandia, una región que incluye partes de Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia, vivió la ola de calor más larga registrada. 21 días seguidos con temperaturas superiores a 30ºC. En Frosta, Noruega, se alcanzaron 34,9ºC dentro del entorno subártico. Lugares donde históricamente el calor era una excepción ahora entran en registros propios del sur de Europa.
Y no fue un episodio aislado. El continente sufrió la segunda ola de calor más intensa de su historia. Duró 25 días, entre el 7 y el 31 de julio. Se extendió por buena parte del territorio. Se sintió en ciudades, en campos, en costas. También de noche. Porque las noches tropicales, aquellas en las que no se baja de 20ºC, ya no son patrimonio exclusivo del sur. Se registraron en países nórdicos.
El calor no se queda en el aire. Golpea la tierra. 2025 fue uno de los peores años en incendios forestales en más de dos décadas. España y Portugal ardieron en agosto. El Reino Unido registró la mayor superficie quemada desde 2012. Chipre vivió el incendio más devastador de su historia. Las emisiones derivadas de estos fuegos alcanzaron máximos en 23 años.
Mientras tanto, los océanos absorben el golpe. O lo intentan. El 90% del exceso de calor generado por el efecto invernadero termina en el mar. Y eso se nota. La temperatura media de la superficie marina en Europa alcanzó 10,94ºC, el valor más alto jamás registrado. 0,65ºC por encima del periodo 1991-2020.
El Mediterráneo no se queda atrás. 21,25ºC de media anual. Más de un grado por encima de lo habitual. Segundo año consecutivo en máximos históricos. Y lo más relevante: el 86% de la superficie marina europea sufrió al menos una ola de calor marina en 2025. En los años 80 era el 40%. Entre 2023 y 2025 se ha disparado al 98%.
Los ecosistemas marinos no están preparados para este ritmo. Tampoco los terrestres.
MENOS FRÍO, MENOS NIEVE, MENOS HIELO
El invierno también cambia. Y lo hace en silencio. Las zonas que experimentan días bajo cero se reducen. Los periodos de “días de hielo”, con máximas por debajo de 0ºC, han sido significativamente menores en 2025. Áreas que antes registraban semanas enteras de frío ahora apenas alcanzan unos pocos días.
La nieve retrocede. En marzo, la superficie nevada fue 1,32 millones de kilómetros cuadrados inferior a la media. Un descenso del 31%. Es una extensión equivalente a varios países europeos combinados. El tercer nivel más bajo desde 1983.
Los glaciares tampoco resisten. Islandia registró una de las mayores pérdidas de masa glaciar de su historia. Groenlandia perdió alrededor de 139 gigatoneladas de hielo. Una cifra difícil de imaginar. Equivale a 1,5 veces todo el hielo almacenado en los glaciares de los Alpes.
El impacto es directo. Cada centímetro que sube el nivel del mar expone a 6 millones de personas más a inundaciones costeras. No es un riesgo futuro. Es una realidad en construcción.
Mientras tanto, las emisiones siguen creciendo. En 2025 aumentaron un 1,1% respecto a 2024. Se alcanzaron 38.100 millones de toneladas de CO2 equivalente. Nuevo récord global. Nueva señal ignorada.
El diagnóstico es claro. Las y los científicos lo repiten sin ambigüedad. Limitar el calentamiento a 1,5ºC será prácticamente imposible sin superar temporalmente ese umbral. No es un escenario hipotético. Es el punto al que se dirige el sistema climático si no hay cambios drásticos.
Europa ya está en ese futuro. Y no parece que esté dispuesta a frenar.
El problema no es que el clima esté cambiando, es que quienes pueden cambiar el sistema siguen actuando como si nada estuviera pasando.